Creo haber heredado cierta vocación de vagabunda, soy feliz andando caminos, libre, sin dogmas ni creencias, saboreando la alegría más pura y que la gente pueda leer mi interior. Claro que siempre hay depredadores disfrazados de chamanes, necios, poderosos en su reino, pero también sabios, juglares, rockeros y mendigos de amor. Lo maravilloso es mirar como el día sale a la luz, sin apuros, ni tampoco tener a donde ir, improvisando, saludando a la naturaleza a su vegetación, arbustos, árboles, aves, montañas y ríos, celebrando a la tierra con el asombro siempre nuevo de sentir la felicidad del viento bailando entre las ramas...

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